La Atlántida: ¿Realidad o mito?

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“Murieron antaño, una estrella cayó de los cielos y las llamas lo consumieron todo. Todos abrasados y solo yo salvé la vida, pero cuando vi la montaña de cuerpos apilados, creí morir también de tristeza”. Este es el misterioso mensaje jeroglífico que contiene un “papiro” de la Dinastía XII Egipcia. ¿Cuenta a su manera la desaparición de la Atlántida?

Dicho “papiro” se encuentra, como muchos otros en el Museo del Hermitage en San Petersburgo. Al otro lado del Océano Atlántico, a miles de kilómetros de la Orilla del Nilo,  las leyendas incas y mayas relatan en términos casi idénticos y utilizando las mismas expresiones “El gran naufragio” la “caída de las estrellas” con la consiguiente “desaparición en las aguas de una gran Nación en otro tiempo poderosa y soberana”.

Existe una tribu de hindús (los Parias) que viven todavía hoy en una aldea curiosamente llamada Atlan, que mantiene una tradición oral probablemente milenaria, en la que se cuenta que una “Gran Isla” se hundió en el Océano, tras un atroz y gigantesco cataclismo, producido por la “caída de las estrellas”. Antiguos escritos como el Chilam Balam maya, el Códice Dresde, el Popol Vuh, el Códice Cortesianus o el Manuscrito maya Troano, entre otros, nos hablan de la Atlántida. Plutarco, Platón, Heródoto, Plinio o Virgilio ya nos hablan de esta civilización (seguramente tenían acceso a escritos, textos y pruebas que desaparecieron con la Biblioteca de Alejandría), así como de la civilización Thule, que se remontaría a épocas que el simple hecho de decirlo, tildaría a cualquiera de locura.

Nos hablan de una raza hiperbórea, muy altos (de unos 3,5 metros), de rasgos imposibles en aquella época, ya que eran blancos, de ojos claros, cabellos dorados y que vivían en consonancia y equilibrio con la naturaleza. Era una civilización poderosa, capaz de crear mapas precisos con exactas coordenadas, conocimientos de longitud y de trigonometría esférica, empleando instrumentos geodésicos a la perfección. Muchos cartógrafos han llegado a la conclusión que estos mapas se cartografiaron antes de que la tierra  hubiera sido cubierta por el hielo, es decir, hace más de 10.000 años, y varios expertos como Mallery, Hapgood y Stracham, se atreven a asegurar que su diseño y las líneas costeras fueron coordinadas desde el aire.

La tesis defendida por muchos especialistas, es la siguiente:  Los egipcios, a un lado del océano y los mayas e incas al otro, son los últimos supervivientes de la raza Atlante, que antaño poblaban un inmenso y poderoso continente en medio del Océano Atlántico (Howard Carter). Dicha tesis se basa en pruebas bastante claras, concisas y contundentes como son, los vestigios encontrados tanto arqueológicos, artísticos, rituales e incluso iniciáticos. ¿El mismo origen? Es sólo una teoría, pero muy factible, pues “si no se acepta la teoría de la Atlántida, el origen de la civilización del nuevo mundo expresado en los vestigios mayas e incas, así como el de la civilización egipcia, serían absolutamente incomprensibles”.

Las leyendas, lamentablemente, solo han registrado débilmente las voces de la Raza Atlante desaparecida. Entre las pruebas que establecieron el origen común de los “indios” de América y los egipcios está, en primer lugar, las sorprendentes semejanzas de sus escrituras. Desde hace más de 80 años, los arqueólogos han estudiado comparativamente, los jeroglíficos de la América- prehistórica y los del antiguo Egipto. El investigador Francés, Auguste Le Plageou, ya en el siglo XIX, cita 13 signos Mayas que son idénticos a los empleados en Egipto, además según los datos actuales de la egiptología, estos 13 signos mayas una vez descifrados, tienen exactamente el mismo sentido (significan lo mismo) que los signos egipcios.

La semejanza de lenguas, según la parte más escéptica de los estudiosos: “no es tal y todo se debe a una mala interpretación de los signos”. Por otra parte Los Guaraníes, que viven en Paraguay, tienen el mismo sistema de escritura que los Egipcios, dato curioso y a tener en cuenta.

Los franceses Brasseur y el mencionado Le Plogeon, estaban convencidos de que algunos habitantes de la Atlántida, tras el cataclismo hubieran conseguido llegar hasta Centroamérica. Para muchos especialistas no cabe duda. Los antepasados de los Egipcios y Mayas, no son otros que los “Atlantes” fuertemente impregnados por las costumbres y culturas salidas de la Atlántida, que después del cataclismo emigraron unos hacia África y otros hacia América, siempre dependiendo del continente que tenían más cercano.

Cómo explicar de otro modo las similitudes, que la mayoría de veces son sorprendentes, entre las concepciones religiosas, astronómicas y arquitectónicas de las civilizaciones Egipcias, Sumerias, Olmecas, Toltecas, Incas y Mayas…

Conocido es, que los descendientes de los mayas, conservan una tradición acerca de una isla llamada Aztlan, según ellos la patria madre de todas las tribus indígenas centroamericanas. Si se comprueban todos estos datos, no es de extrañar que la Hipótesis del origen Americano-Atlante de la civilización Egipcia sea “infinitamente Verosímil”.

Imaginemos por un momento que estas civilizaciones tan distantes, en la distancia y tiempo, hipotéticamente pudieran comunicarse, aunque sabemos que en esas épocas no existía correo, ni otra posibilidad de comunicación que conozcamos, pero de haberla, el entendimiento no hubiese sido un problema insalvable, pues la mayoría de sus signos son iguales y significan lo mismo.

En los últimos años arqueólogos de todo el mundo han confirmado más cosas: en las Riberas del Nilo y en las atormentadas llanuras del Yucatán, cuna del antiguo Imperio Maya, se exhuman los mismos signos misteriosos, arabescos, diseños complicados, cuadros rectangulares; se vuelven a encontrar los mismos motivos en las pinturas murales, los mismos adornos, el mismo animal sagrado, el escarabajo, se encuentra con idéntica naturalidad y frecuencia tanto en el frontón de un templo Maya, como en un templo Egipcio.

Ignatius Donnelly, gran investigador y autor de una de las obras más vendidas relacionadas con la Atlántida, llamada “Atlantis” con centenares de ediciones vendidas en todo el mundo, realizó varios comentarios al respecto, llegando a insinuar lo siguiente: “La Atlántida fue un continente situado entre Europa y América, llegando a construir un puente terrestre entre ambos”.

En mi opinión la Atlántida no es un mito, es algo real. Existió una civilización precursora de las civilizaciones que hoy estudiamos, que construyeron las ciudades y erigieron los monumentos que hoy nos asombran y están envueltos en un halo de misterio. Esta civilización ha estado aquí desde hace miles de años, rompiendo las barreras preconcebidas del pensamiento actual, y por supuesto, yendo contra la historia que nos han inculcado.

fuente:http://www.veritasboss.com/

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